jueves, 6 de agosto de 2009

Lima de madrugada

Definitivamente la palabra silencio no existe en el léxico limeño, hoy lo comprobe, aunque no es nada difícil corroborar lo que afirmo, sólo basta un día en esta ciudad cielo colorpanza de burro, siempre ruidosa, un tanto controversial y otro poco escandalosa, nada tranquila, siempre ahi algo que ver, que ecuchar, que oler aqui, sobre todo en las madrugadas, mañanas, tardes, noches y madrugadas otra vez.Me encontraba dando vueltas en la cama o quedandome quieta haciendome la muerta cada vez que mamá venía a verme (sí, tipo perrito, . . . pero no jodan!), no tenía sueño, Morfeo aún no llegaba, y la que parecía no querer irse era insomnia, y es que a pesar de haber nacido y criado aquí en Lima, aún no me llego a acostumbrar a ella, el ruido es muchas veces insoportable, por no poner siempre (y es que a veces ayuda para tapar otra clase de ruidos, asi que se vuelve complice y ya no jode tanto), más si se vive en avenida, y se vuelve peor en las madrugadas, donde el ruido se agudiza, sí, el ruido en ella se vuelve más insoportable, menos propicio para consiliar el sueño, podria dormir toooda la tarde, pero llegada la noche para madrugrada desearía una otitis en ambos oídos, dios!, el ruido en la madrugada es realmente insoportable, no miento, parece como si todo se escuchara doblemente fuerte, como con eco. No podía dormir, tampoco podía estar en la cama tranquila - sindrome de piernas inquietas - asi que decidí ir a la azotea para ver el pedacito de sierra que ahi frente a casa y derrepente alguna estrella que el monoxido de carbono no cubriera, pero no solo no vi la estrella ni el pedacito de sierra por el monoxido, sino que a parte de, también existían columnas y filas interminables de postes prendidos, luces de neon de hoteles y retaurantes con atención las 24 horas, entonces me di cuenta que no soy la única que no logra descanzar de noche, Lima tampoco lo hace.

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